
La psicología es uno de los temas que a todos nos gusta pensar que dominamos en algunos aspectos. Nos encanta intentar averiguar el diagnóstico de nuestros amigos y compañeros de trabajo, tanto para comprender lo que nos rodea o para hacernos sentir como si fuéramos más inteligentes que ellos.
Pero como cualquier ciencia que se abre camino en la vida cotidiana, por mucho sentido común que le echemos, hay muchas afirmaciones psicológicas que no tienen ni pies ni cabeza y que sin embargo aceptamos como lo más verdadero del mundo. Adelante con esas “verdades psicológicas” que en realidad son basura empapelada.
1. “Si dejas escapar tu rabia, te sentirás mejor”:
Siempre se oye hablar de esto, si sueltas lo que llevas dentro, ese enfado, te sentirás mucho mejor. Está muy generalizado lo malísimo que es reprimir la “mala leche”, la típica frase: “¡Si mantienes tu ira reprimida, un día acabaras saltando!”.
De hecho hasta en los dibujos animados o películas se ve al personaje principal a punto de volverse loco porque no puede expresar la ira. Se recomienda en estos casos como en el estrés, para calmarse, apretar las muñecas, gritar en una almohada, golpear un saco de boxeo o correr.
Muchas de las terapias actuales se han construido alrededor de esta idea, y todas ellas básicamente animan a frenar tu enojo dándole cosa fina a un saco de arena, para evitar que hagas lo mismo con tu jefe. Que el pobre no tiene la culpa de ser un cabrón y de hablarte a ti, como seguramente, no le habla a su mujer. Así que, es esa la terapia, saca tu furia de Hulk.
Las investigaciones sobre el tema, dicen que no funciona. Expresando tu enfado, incluso contra objetos inanimados, no te hace sentir menos enfadado en absoluto, en todo caso te agota. De hecho, hace que a la larga desees seguir cabreado o cabrearte con más facilidad. Y es que, los humanos tenemos esas cosas llamadas “hábitos”. Cuando hacemos algo, y nos hace sentir bien, queremos hacerlo de nuevo…y más a menudo.
¿Te imaginas a monjes budistas dándole al saco cada vez que se enfadan? ¿O tirar ladrillos contra fachadas en su camino hacia la iluminación? La fiebre de la ira es muy adictiva, y desfogarse chillando, pataleando o pegando al saco, como un medio para controlar tu ira, es como beber para controlar el alcoholismo.
Y eso es una mala idea, teniendo en cuenta que habrán muchas situaciones en las que no tengas un objeto inanimado para desahogarte, si te has acostumbrado a ello cada vez que te molestes, van a empezar a rodar cabezas si no puedes excusarte e irte durante una reunión tensa.
En breves otras dos mentiras psicológicas: “Sólo cree en ti mismo y tendrás éxito” y “Los miembros de redes sociales son borregos”.
Foto vía: sgf3