
En los últimos tiempos, se ha descubierto que la visualización alivia el estrés, desarrolla la confianza en uno mismo y mejora el estado físico deteriorado por el exceso de trabajo.
No se trata de algo mágico o supercherías. La imagen guiada, mediante pequeñas sugestiones verbales a una persona, es una simple pero efectiva cuestión de relajación, de desbloqueo de la mente y de un intento por centrar los pensamientos y la voluntad únicamente en lo que se desea conseguir.
Recibimos y alcanzamos más fácilmente, aquello en lo que previamente nos hemos concentrado. Si nos concentramos en “no obtener” resultados negativos, es probable que esos resultados negativos sigan produciéndose, porque el centro de atención gira entorno a lo negativo.
Por el contrario si una persona consigue concentrarse en lo positivo, avanzará más en esa dirección, logrando resultados cada vez más alentadores.
Actualmente la visualización creativa es practicada por deportistas de élite, que ven ella una forma de probarse a si mismos, imaginando por ejemplo: el circuito de carreras por donde luego el piloto ira a toda velocidad, adquiriendo este piloto mientras visualiza el recorrido, posturas iguales que si estuviera conduciendo.
Científicamente mediante electrodos en los músculos y pulsímetros se ha detectado que el deportista, al imaginar la acción que debe realizar, activa los mismos músculos y lados del cerebro que si estuviera realmente realizando la actividad.
Por lo tanto, se deduce el gran valor de la visualización, como un método de entrenamiento estático pero igual de tenso, siendo capaz la persona de variar y corregir errores. Los resultados en estos deportistas son increíbles y luego, cuando ya realizan la actividad real, lo hacen mucho mejor después de imaginarla.
Cierto es la frase al respecto de la visualización, que dice: Si puedes imaginarlo, puedes hacerlo. Y la que dice: Imaginarlo es hacerlo.
Foto vía: foroanime