
Se cree que el Tai Chi, sistema integrado de ejercicios para el cuerpo, la mente y el espíritu nació hará 3000 años antes de Cristo, en la antigua China.
Traducido literalmente, Tai significa grande y Chi significa energía suprema. Por lo tanto, el Tai Chi tiene que ver con la generación y percepción de la energía a través del movimiento, de la energía sutil que envuelve al universo, desde la estrella más grande hasta el más pequeño ser viviente del mundo microscópico.
El Tai Chi está formado por una serie de posiciones, que se aprenden por separado para luego realizarlas unidas y cuya apariencia al final, es semejante a una danza elegante y de indudable belleza, a la cual llamamos tabla.
A diferencia de otros ejercicios o deportes en los que hace falta un equipamiento especial o un nivel físico previo, para el Tai Chi no se requiere ningún equipamiento, ni ropas especiales. En la misma persona ya se encuentra lo que hace falta: el Chi natural del cuerpo, siempre a tu disposición cuando aprendas a utilizarlo.
Las artes marciales están ligadas al Tai Chi, ya que este es en si, realizando los ejercicios a mayor velocidad, un arte marcial muy potente.
En China de la Edad Media, florecieron las artes marciales que fusionaban las técnicas naturales y cotidianas de golpes, patadas y puñetazos. El arte marcial se unió con la medicina china que defendía el ejercicio como una forma de terapia para mantener la salud. Después se le sumó el conocimiento médico de la estructura energética del cuerpo humano y el resultado fue el llamado Tai Chi Ch’uan.
El Tai Chi se plago de estilos, al cual más extravagante; el más popular es estilo yang simplificado, llamado a si en honor a su inventor, Yang Lu chan. Quien hizo una versión abreviada de uno de los estilos más tradicionales que se desarrollaron en China, durante los siglo XVIII y XIX.
Posteriormente, en el siglo XX, el maestro Cheng Man-ch’ing, experto en Tai Chi, hierbas chinas, poeta, calígrafo y pintor, hizo algo sorprendente. Viendo que su agenda no daba más de si, necesitaba hacer su práctica diaria de Tai Chi más breve. Así, realizó una versión condensada y muy bien planificada del estilo yang simplificado, y esta versión es la más extendida y practicada, ya que no requiere de mucho tiempo y los beneficios son los mismos, que si se realizaran los ejercicios arcaicos durante horas.
Aparte de los diferentes estilos de Tai Chi, que incluyen secuencias de posturas, dichas posturas, la gran mayoría, están inspiradas en los movimientos del reino animal y son muy antiguas, como la grulla blanca extiende sus alas.
Pinturas rupestres fechadas en 200 años antes de Cristo ya reflejan posturas similares, y es conocida la historia del Legendario Emperador Amarillo, que ya realizaba ejercicios para la salud, basados en los movimientos de los animales, hace 2.700 años antes de Cristo.
Foto vía: strasnonesto