
“Pillar un ciego” con conocimiento de causa:
Los estudiantes de mi universidad y yo mismo, lo llamamos “beber hasta colocarse”, es decir, ingerir dosis masivas de Alcohol, ya sea en “chupitos” o “tubos” y en sus diferentes mezclas.
Pero no debemos considerar que “pillar un ciego” sea una rareza aislada, porque una encuesta mostró que aproximadamente el 40% de los estudiantes universitarios varones son capaces de ingerir un mínimo de siete bebidas alcohólicas de una sentada y el 11% se consideran a sí mismos “bebedores resistentes”, otra forma de denominar, resumiendo, el alcoholismo o cercano alcoholismo de fin de semana
Cuando más aguantas, tu hígado está más acostumbrado al tóxico, y eso sólo se consigue si eres un “un campeón” bebedor habitual. Si díselo a un amigo mío que cada vez que tiene que comer tiene que utilizar protector de estómago, de fastidiado que lo tienen de esos “alucinantes ciegos” que después te dejan el estómago para el arrastre y el estado de ánimo hecho “mierda”, o de mala leche o triste según tu personalidad.
En la actualidad, el 50% de los universitarios varones y 40% de las universitarias se emborrachan al menos un par de veces al mes.
Cada vez es mayor el consumo de alcohol a edades más precoces. En término generales, uno de cada tres estudiantes bebe con la intención de embriagarse. Esta situación comporta, a su vez, otro tipo de riesgos, puesto que el 90% del total de violaciones denunciadas en los campus universitarios tuvieron lugar después de que la víctima o el agresor (o ambos a la vez) hubieran estado bebiendo. Por último, los accidentes relacionados con el alcohol son la principal causa de mortalidad entre los jóvenes de edad comprendida entre quince y veinticuatro años.
La experimentación con el alcohol y las drogas parece ser un rito de pasaje para los adolescentes pero, en algunos casos, esta primera toma de contacto puede llegar a tener efectos permanentes. Se sabe que el origen de la adicción de la mayoría de los alcohólicos y demás toxicómanos se remonta a la edad de diez años, aunque pocos de los que han experimentado con el alcohol y las drogas terminan convirtiéndose en alcohólicos o toxicómanos. El 5 % de los millones de personas que han probado la cocaína se han convertido en adictos.
¿Quiénes van a tener simplemente una experiencia ocasional y quiénes por el contrario, son más propensos, a convertirlo en un hábito permanente? ¿Qué hace que unos se enganchen y otros no? Y lo que es más importante…
Una teoría científica, tratando de responder está cuestión afirma que las personas que dependen del alcohol y de las drogas para salir de “fiesta” están utilizando esas sustancias como una especie de medicación que les ayuda a mitigar su ansiedad, su mala leche y su depresión o tristeza (todo junto o por separado), puesto que les permite calmar químicamente la ansiedad y la insatisfacción que les atormenta.
En un seguimiento efectuado a cientos de estudiantes de 3 de la ESO y 4 de la ESO a lo largo de un par de años, quienes acusaron mayores niveles de angustia emocional mostraron posteriormente las tasas más elevadas de abuso de drogas.
Así pues, las personas más vulnerables a la adicción parecen encontrar en las drogas y el alcohol una especie de varita mágica que les ayuda a sosegar las emociones que les han estado atormentando durante muchos años. Según Ralph Tarter, psicólogo de Pittsburgh: “hay personas que parecen biológicamente predispuestas y cuya primera toma de contacto con la droga es tan recompensante que los demás no podemos ni siquiera llegar a sospechar”.
Se conocen caso de personas que después de recuperarse del abuso de drogas, afirmaron que la primera vez que la tomaron, se sintieron normales por primera vez en la vida, por eso continuaron tomándola. Así pues, al menos a corto plazo, el alcohol actúa como una especie de estabilizador psicológico”. Y esto constituye la principal tentación para continuar, ya que es capaz de provocar una sensación de bienestar a corto plazo, aunque, a la larga, termine abocando al desastre permanente.
Veamos cuales son las pautas emocionales que parecen determinar que las personas tiendan a encontrar consuelo emocional en unas substancias más que en otras, pero eso ya será mañana. Continuaremos con el apasionante mundo de las sensaciones emocionales que nos hacen actuar como actuamos.
Foto vía: 107 y maurifiles
