
Que nos den un buen masaje en la espalda resulta un regalo maravilloso y algo incluso terapéutico que nos aliviará el estrés de está vida moderna, que trabajemos o no, siempre acabamos acumulando tensiones. Los numerosos beneficios del masaje incluyen relajación, control del estrés, equilibrio postural, ser conscientes de nuestro cuerpo, bienestar emocional, mejora la circulación y el drenaje linfático mejorando la eliminación de toxinas.
Adelante sencillas instrucciones para hacer un buen masaje:
Paso 1: La persona que recibe el masaje tiene que estar sobre una superficie firme y cómoda, como una alfombra en el suelo o una cama firme. Asegúrate de que puedes llegar a toda la espalda de la persona sin esfuerzo.
Paso 2: Ponte de pie o de rodillas a su lado. Coloca una mano sobre la parte baja de la espalda y la otra una mano entre los omóplatos, en el lado del corazón.
Paso 3: Calentar la espalda aplicando presión con el pulgar a ambos lados de la columna al mismo tiempo: A partir de la parte baja de la espalda ir amasando suavemente con el pulgar hacia arriba, hacia la zona del cuello. Esto también facilita la relajación.
Paso 4: Utiliza un suave movimiento delicado (llamada “mimitos”) para aplicar el aceite de masaje. En un recorrido largo y con buen ritmo, desliza las palmas hacia abajo a ambos lados de la columna, hacia la pelvis; pasa por alrededor de las caderas y sube por la espalda hacia los lados de los hombros. Mantén el contacto siempre. Desliza las manos sobre la espalda para iniciar una nueva área.
Paso 5: Continuar hasta ambos lados del cuello hasta la base de la cabeza. Suavidad siempre suavidad.
Paso 6: A partir de la espina dorsal desliza las palmas en dirección opuesta hacia el exterior, hacia los lados de la espalda, comenzando con la zona baja de la espalda y moviendo hasta la altura de los hombros.
Paso 7: Amasar las zonas carnosas musculares en la parte superior de los hombros, la zona media de la espalda y las nalgas para aflojar los músculos y la fascia (el tejido conjuntivo que envuelve y protege los músculos).
Paso 8: Utiliza el pulgar o los dedos para aplicar presión a las zonas que sientas duras o tensas, los llamados nudos.
Paso 9: Realizar la fricción circular hacia la derecha con los dedos a lo largo de los músculos que están cerca de la espina dorsal y alrededor de los hombros.
Paso 10: Rotar los brazos con suavidad, uno a la vez, para aflojar las articulaciones del hombro y mejorar el flujo sanguíneo.
Foto vía: cirkusprinsesse