
Es bien sabido que los vegetarianos al no consumir carne, ponen en riesgo sus niveles de vitaminas B (tranquilos para eso están los suplementos). Las deficiencias en vitaminas B tardan en dar señales porque todos tenemos cantidades almacenadas que pueden durar años.
Cuando fallan, se nota en los nervios y en la capacidad de concentración, memoria y sistema inmunológico, ósea que no vamos cara al aire cuando se agotan las reservas de vitaminas B.
Las vitaminas B son utilizadas como coenzimas (importantes componentes enzimáticos) por casi todas las partes del cuerpo. Son de vital importancia para la salud de los nervios, la piel, el cabello y la visión; aportan energía, y son necesarias para el metabolismo de los carbohidratos, las grasas y las proteínas.
Hay que recordar que en la vejez, hace falta tomar suplementos de vitaminas B, ya que con la edad dejan de ser bien absorbidas o metabolizadas, y la dieta deja de ser la principal fuente de vitaminas B eficaz.
Ya es bien conocido el papel de las vitaminas B en el funcionamiento del sistema nervioso, por eso muchos médicos utilizan dosis terapéuticas con el fin de aliviar trastornos psicológicos, malas sensaciones como la depresión leve, ansiedad, nerviosismo y falta de concentración.
En un estudio experimental, el Dr. David Benton, en el Reino Unido, administró regularmente dosis de vitaminas B a estudiantes preuniversitarios sanos durante un año. Los resultados académicos en comparación con los que no habían tomado suplementos de vitaminas B, fueron sorprendentes. Los alumnos de Benton, tenían el funcionamiento cognitivo potenciado y en particular destacaban en concentración, ingrediente esencial para estudiar.
Aunque las vitaminas B son mejor asimiladas por el organismo cuando van juntas con más vitaminas del complejo B, en vez de tomar muchas de ellas individualmente, en breve repasaremos por separado las propiedades de cada una de ellas.
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