
Muchos médicos desde hace tiempo advierten sobre los problemas de salud, sobre todo neurológicos producidos por la toxicidad de ciertos metales a los cuales habitualmente estamos expuestos.
Los síntomas derivados de esa toxicidad pueden ser: fatiga, dolores musculares, depresión, infertilidad y trastornos digestivos. Hay que tener en cuenta que aunque sigamos una dieta saludable no dejamos de estar expuestos a los peligros del contacto con los metales.
Para evitar o reducir el impacto de los metales sobre nuestro organismo, tenemos que conocer las principales fuentes de emisión de: arsénico, cadmio, mercurio, níquel y plomo. Las principales fuentes de esos metales son: El agua del grifo y los envases de los alimentos.
Podríamos reducir la exposición a esos elementos siguiendo unas sencillas pautas:
Foto base vía: vgasparis
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