
Técnicamente la avena es una planta anual de las gramíneas, de hojas estrechas, no tiene espigas, sino que se presenta en forma de penacho y flores de panoja. Se emplea para pienso, alimento, bebidas, etc…
Se compone de agua, grasas, proteínas, hidratos de carbono, vitaminas A y B1. Rica en sales minerales: hierro, fósforo, yodo, cobre, silicio y nitrógeno, muy asimilables.
Ya Plinio, naturalista romano, en su Historia Natural comenta la costumbre de sus coetáneos de alimentarse de tortas hechas de harina de avena. Ingleses, escoceses y galeses hacían también tortas, pan y una especie de masa, llama “avenado”, que comían como papilla o crema. Incluso en Escocia utilizan la harina para hacer galletas saladitas o dulces, panes y una bebida de whisky.
Es bien sabido que quien incluye en su dieta la avena, goza de más robustez, buena salud y longevidad. Es recomendable tanto para niños, madres durante la lactancia, y para los enamorados, estudiantes, deportistas, etc… por su valor energético y estimulante; muy buena para períodos de exámenes o competición.
Como consumidor habitual de Avena, os puedo decir lo que he sentido durante meses.
Aumenta la micción ya que tiene propiedades diuréticas, por lo que es buena para las personas que retienen líquidos. Fortalece los músculos, es algo incitante. Es muy digerible. Es buena fuente de yodo, que estimula el funcionamiento de la glándula tiroides y mejora la resistencia al frío.
La avena es excitante, contiene una hormona próxima a la foliculina, que actúa sobre la esterilidad y la impotencia sexual. Esta hormona también rige el ciclo menstrual y la líbido femenina.
Continuación: Avena más propiedades y como se prepara
Bibliografía: Los cereales manantial de salud, Juan Vidal Miñana.
Foto vía: pinkmixer