
El Feng Shui como herramienta básica para su actuación, utiliza la teoría de considerar la existencia de 5 elementos que estarían presentes en todo lo que nos rodea. El equilibrio entre estos elementos dentro de un entorno, determinaría un efecto positivo para quienes viven rodeados de ese entorno.
Los 5 elementos que estarían presentes también en todos los aspectos de nuestra vida, serían:
MADERA: Se considera una fuerza expansiva, es decir se relaciona con la creatividad, el optimismo, el crecimiento interior, la alegría y la extraversión.
Para potenciar estas cualidades y que estén presentes en nuestra casa, usaremos: muebles de madera, cuadros, paisajes de bosques o jardines, formas alargadas, tonos verdes y azules claros, fibras textiles de origen natural, plantas, árboles o seda.
METAL: Simboliza la abundancia o la riqueza, la fuerza de voluntad.
Este elemento frío y cortante se ve favorecido por: objetos metálicos, brillantes, formas circulares, ovaladas o arqueadas. Su color es el blanco, los tonos pastel, plateados y metalizados.
TIERRA: Representa la estabilidad, lo sólido, la ternura, se asocia con la maternidad, la seguridad y el cuidado, es lo receptivo. Su equilibrio potencia las dotes de mando, la organización y la adecuada administración.
Para potenciar el elemento tierra utilizaremos: adornos de porcelana o barro, cuadros donde se vean montañas y volcanes, formas cuadradas y planas y objetos bajos o de tonos terrosos.
AGUA: Simboliza el raciocinio, la capacidad de análisis, el dinero y las oportunidades.
Para potenciar este elemento: objetos de cristal, cuadros donde se vea representado el elemento agua, ríos, cascadas o mares, formas asimétricas e irregulares. Los tonos que se utilizarían serian los oscuros como grises, azul marino y negro.
FUEGO: Otorga capacidad de comunicación, estabilidad, energía y precaución. El fuego tiene dos vertientes, por un lado puede resultarnos muy beneficioso y por otro puede ser fuerte y muy destructivo. Este elemento es ideal para la zona donde se concentran las relaciones sociales en la casa; el salón.
Para potenciar el elemento fuego: iluminación eléctrica, velas, la luz del sol, o la luz de una chimenea, pieles de animales, huesos, lana, cuero, cuadro so figuras de personas o animales, cuadros de un amanecer o que tenga elementos de fuego, formas triangulares, cónicas y piramidales. En cuanto al color, los tonos rojizos, anaranjados o el amarillo del sol.
Los diferentes elementos se combinan entre si para contrarrestarse o potenciarse mutuamente.