
Con el consumo habitual de comida basura, ya sean hamburguesas, pizzas, comida china preparada para llevar, etc… A parte de conseguir un delicioso y adictivo placer, de paso te llevarás unos cuantos enemigos silenciosos pero muy tozudos.
Entre estos paquetes sorpresa encontramos:
- Obesidad: Tanto si eres delgado como rellenito o rellenita, para el flaco, flaca, hincharte a comer comida basura no te ayudará a engordar de forma saludable y para ti rellenito de curvas exuberantes y bien puestas, tampoco te ayudará a bajar de peso. Pero si tienes la suerte de estar en tu peso ideal, seguramente ni mires de reojo la comida basura, porque tu estado es sinónimo de salud y no querrás perderla.
La obesidad se manifiesta por la forma de elaboración de esos exquisitos productos que nos llevamos tan fácilmente a la boca, cargados de: grasa y harina procesada, al igual que el aceite y las grasas presentes en las patatas fritas y otros alimentos fritos. Sin nombrar que al comer estos alimentos solemos acompañarlos de refrescos cargados de azúcar, que aún aumentan la tendencia a engordar.
- Letargia: después de una buena zampada, el procesado de semejantes alimentos hacen reducir los niveles de energía, y hace que estemos aletargados porque estamos llenos de carbohidratos, que hacen que nuestros niveles de azúcar en sangre suban y bajen de forma muy brusca.
Esto hace que nos sintamos somnolientos, bajando nuestra alerta y actividad. Se suele reducir los reflejos y los sentidos que se ven “apagados” durante el día, propiciando así el sedentarismo. Peligro de hacer crónica, la típica modorra y de activarnos sólo por la noche, cambiando así nuestro ciclo vital y sintiéndonos cada vez más inútiles y con la capacidad de razonar mermada.
- Enfermedades: Diabetes y enfermedades del corazón. La diabetes es más difícil de padecerla si no se tienen antecedentes familiares de esta enfermedad, pero los problemas de corazón se ven más fácilmente acentuados. El peligro está en llevar este tipo de alimentación y a la vez hacer algún tipo de deporte, ya que la comida basura aumenta los niveles de colesterol, obstruyendo las arterias, disparando la propensión de infartos y accidentes cerebrovasculares.
- La mala nutrición: La costumbre de comer comida prefabricada, disminuye nuestros hábitos de llevar una vida saludable, consumiendo frutas y verduras que nos aporten vitaminas y minerales necesarios para mantener nuestro sistema inmunitario elevado. Los malos hábitos hacen que resfriados y pequeñas fiebres o dolores de cabeza nos persigan constantemente, menoscabando nuestra vida, haciendo que seamos menos activos y organizados como nos gustaría.
- Estreñimiento y otros inconvenientes: Al contener casi nada de fibra, después de un atracón de comida basura, casi seguro se padecerá de estreñimiento. Por no decir el daño a los dientes y los huesos que producen los refrescos y colas por ser ricos en fósforo, importante agente corrosivo. Así que, es normal que los huesos de la gente que esté habituada a este tipo de alimentación, estén más frágiles y sean más propensos a padecer esguinces y fracturas.
Foto vía: marccoppola